“CUANDO ME AME DE VERDAD”

Cuando me amé de verdad, por Charles Chaplin

chaplinCuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin.

https://periodicoelamanecer.wordpress.com/2013/01/31/cuando-me-ame-de-verdad-por-charles-chaplin/

El ateo que se fue al cielo

palabrasaflordepiel

Historieta: Trino Historieta: Trino

(Da cilck sobre la imagen para ampliarla)

Hace unas semanas les pedí a los seguidores de este blog que me recomendaran a sus humoristas gráficos preferidos, para compartirlos con la comunidad en los lunes “de monos”. Tenía tiempo de no revisar el trabajo del mexicano Trino, pero gracias a que Josdamet lo puso sobre la mesa me asomé al blog del ilustrador de Guadalajara y me divertí mucho. Para arrancar la semana aquí va un cartón suyo, a propósito de estos días en los que la religiosidad de unos se desborda y la de otros, que no tenemos, se sienta en la banca a mirar. Según Trino, uno igual puede irse al cielo.

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TRUCOS PARA UNA VIDA LIBRE DE CACA

LA CACA, por mucho que llevemos toda la vida oliéndola, intercambiándola o incluso tragándola, SIEMPRE NOS HACE SENTIR MAL.

Nuestro cuerpo, así como nuestro corazón y espíritu están CONCEBIDOS PARA RECIBIR ÚNICAMENTE COSAS BONITAS, PURAS Y NUTRITIVAS (de ahí la importancia de consumir ecológico. Ahí queda esa cuña!)

Por eso que proponerse NO ACEPTAR NINGUNA CACA ES ESENCIAL PARA PODER VIVIR SANA, LIBRE Y PLENAMENTE.

En el momento en el que aceptamos o adoptamos una caca como propia, ya estamos jodidos.

Social y familiarmente la caca juega un papel fundamental, es lo que nos desconecta de nuestros impulsos más revolucionarios (AMAR Y SER AMADO/A).

La caca tiene por otro lado una capacidad extraordinaria de metamorfosis. La podemos encontrar en formato EMOCIONAL (mentiras, creencias y falsas identificaciones del tipo: “eres un inútil”, “tu amor no vale nada”, “los hombres son todos unos capullos”, “eres fea por eso déjate utilizar”, etc.), FÍSICO (no me arreglo, como grasas saturadas, azúcar y drogas, insomnio, TV,…) PASIONAL (relaciones sexuales sin amor, explotación laboral, ruina económica, abusos, …).

Ahora, no se hundan ni asusten o depriman porque hay salida! LA CACA SIEMPRE QUEDA FUERA DEL PLANO ESPIRITUAL. Ajá, aquí la caca no tiene nada que hacer.

Así que mi recomendación PARA DISFRUTAR DE UNA VIDA LIBRE DE CACAS es: en cuanto os huela a caca….

1. CONECTAR CON VUESTRO ESPÍRITU DE HOMBRE O DE MUJER (que siempre buscan amar y ser amados)

2. RECHAZAR RADICALMENTE como propia la caca que os estén regalando, ofreciendo o colando como chocolate. Por mucho que os insistan en que la caca es vuestra, que venía con el pack de nacimiento o que es de mal gusto rechazarla NEGAROS ROTUNDAMENTE A ACEPTARLA. Que para eso somos ya adultos, para elegir elocuente y responsablemente.

3. LIMPIAR LO QUE HAYA SALPICADO (SI SE HA TRAGADO ESCUPIR SIN TAPUJOS) para conseguir tener y mantener el terreno limpio y poder pasar a buscar recibir/dar/crear cosas lindas PARA DISFRUTAR Y HACER DISFRUTAR.

CACA FUERA!

Naturaleza, poder y cultura del miedo

“¿Por qué ese silencio prolongado sobre el papel del miedo en la historia? Sin duda causa de una confusión mental ampliamente difundida entre miedo y cobardía, valor y temeridad. Por auténtica hipocresía se ha tendido durante mucho tiempo a camuflar las reacciones naturales que acompañan a la toma de conciencia de un peligro tras las apariencias de actitudes ruidosamente heroicas. La palabra miedo está cargada de tanta vergüenza que la ocultamos. Sepultamos en lo más profundo de nosotros el miedo que se nos agarra en las entrañas.

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En todas las épocas, la exaltación del heroísmo es engañosa: como discurso apologético que es, deja en la sombra un amplio campo de la realidad.

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Miedo y cobardía no son sinónimos. Pero hay que preguntarse si el Renacimiento no quedó marcado por una toma de conciencia más nítida de las múltiples amenazas que pesan sobre los hombres en el combate y en otras partes, en este mundo y en el otro. De ahí la cohabitación muchas veces visible en las crónicas el tiempo, de comportamientos valerosos y actitudes temerosas en una misma personalidad.

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EL MIEDO ES NATURAL

Haya o no más sensibilidad antes el miedo en nuestro tiempo, éste es un componente mayor de la experiencia humana, a pesar de los esfuerzos intentados para superarlo. “No hay hombre que esté por encima del miedo -escribe un militar- y que pueda vanagloriarse de escapar de él” Un guía de alta montaña a quien se le plantea la pregunta: “¿Le ha ocurrido tener miedo?”, responde: “Siempre se tiene miedo de la tormenta cuando se la oye crepitar sobre las rocas. Se erizan los cabellos debajo de la boina”.

Sartre escribe: “Todos los hombres tienen miedo. Todos. El que no tiene miedo no es normal, eso no tiene nada que ver con el valor”

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La necesidad de seguridad es, por tanto, fundamental; está en la base de la afectividad y de la moral humanas. La inseguridad es símbolo de muerte, y la seguridad símbolo de vida. El compañero, el ángel guardián, el amigo, el ser benéfico es siempre aquel que difunde seguridad.

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En animal no anticipa su muerte. El hombre, por el contrario, sabe -muy pronto- que morirá. Es, por tanto, el único que conoce el miedo en un grado tan temible y duradero.

El miedo de las especies animales es único, idéntico a sí mismo, inmutable: el miedo a ser devorado. Mientras que el miedo humano, hijo de nuestra imaginación, no es uno sino múltiple, no es fijo sino perpetuamente cambiante.

No obstante, el miedo es ambiguo. Inherente a nuestra naturaleza, es una muralla esencial, una garantía contra los peligros, un reflejo indispensable que permite al organismo escapar provisionalmente de la muerte. Sin el miedo ninguna especia habría sobrevivido. Pero si sobrepasa la dosis soportable, se vuelve patológico y crea bloqueos. Se puede morir de miedo, o al menos ser paralizado por él.

En los Cuentos de la Bécasse, Maupassant lo describe como “una sensación atroz, una descomposición del alma, un espasmo horrible del pensamiento y del corazón cuyo solo recuerdo proporciona al alma estremecimientos de angustia”.

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G. Simenon declara del mismo modo que el miedo es “un enemigo más peligroso que todos los demás”.  Incluso actualmente, los indios -o incluso mestizos- de algunas aldeas remotas de México conservan entre sus conceptos el de la enfermedad del espanto o susto. Tener un espanto es “dejar al alma en otra parte”.

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En efecto, el miedo puede convertirse en causa de la involución de los individuos. Todo aquel que está dominado por el miedo corre el riesgo de disgregarse. Su personalidad se cuartea, la impresión de serenidad que da la adhesión al mundo desaparece; el ser se vuelve separado, otro extraño. El tiempo se detiene, el espacio mengua.

En el caso de Renée, una esquizofrénica estudiada por Mme. Sechehaye: cierto día de enero conoce por primera vez el miedo que le es aportado, según ella cree, por un gran viento anunciador de lúgubres mensajes. Pronto este miedo, al aumentar, acece la distancia entre Renée y el mundo exterior, cuyos elementos pierden progresivamente su realidad. La enferma confesaría más tarde: “El miedo, que antes era episódico, no me abandona ya. Todos los días estaba segura de sentirlo. Y luego los estados de irrealidad aumentaban también.

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Tratándose de nuestra época, la expresión “enfermedades de civilización” se nos ha vuelto familiar. ¿Es que una acumulación de agresiones y de miedos, por tanto de stress emocionales, no ha provocado en Occidente, desde la peste negra a las guerras de religión, una enfermedad de la civilización occidental de la que finalmente ha salido victoriosa? A nosotros corresponde, mediante una especie de análisis espectral, individualizar los miedos particulares que entonces se sumaron para crear un clima de miedo.

“Miedos particulares”. Aquí puede llegar a ser muy afectiva en el plano colectivo la distinción que la psiquiatría ha establecido en la actualidad en el plano individual entre miedo y angustia, antiguamente confundidas por la psicología clásica. Porque se trata de dos polos a cuyo alrededor gravitan palabras y hechos psíquicos a la vez emparentados y diferentes. El temor, el espanto, el pavor, el terror pertenecen más bien al miedo; la inquietud, la ansiedad, la melancolía, más bien a la angustia. El primero lleva hacia lo conocido, la segunda hacia lo desconocido. Por eso es más difícil de soportar que el miedo.

[…]

En los obsesos, la angustia se convierte en neurosis, y en los melancólicos en una forma de psicosis. Como la imaginación juega un papel importante en la angustia, ésta tiene su causa más en el individuo que en la realidad que lo rodea, y su duración no se encuentra, como la del miedo, limitada por la desaparición de las amenazas. Por eso es más propia del hombre que del animal. Distinguir entre miedo y angustia no equivale, sin embargo, a ignorar los vínculos en los comportamientos humanos. Miedos repetidos pueden crear una inadaptación profunda en un sujeto y conducirle a un estado de malestar profundo generador de crisis de angustia. Recíprocamente, un temperamento ansioso corre el riesgo de verse más sometido a los miedos que cualquier otro. Además el hombre dispone de una experiencia rica y de una memoria tan grande que sólo raramente experimenta miedos que en un cierto grado no estén penetrados de angustia. Reacciona, más todavía que el animal, a una situación desencadenante en función de sus vivencias anteriores y de sus “recuerdos”.

Como el miedo, la angustia es ambivalente. Es presentimiento de lo insólito y expectativa de la novedad; vértigo de la nada y esperanza de una plenitud. Es a la vez temor y deseo. ”

 

Extractos de “EL MIEDO EN OCCIDENTE” de Jean Delumeau. Ed. Taurus, 1989

 

LA BATALLA DE LOS SEXOS – UNIÓN SEXUAL DE CORAZÓN A CORAZÓN

“La Tierra está cubierta, a nivel energético, con una sensación de auto-menosprecio y juicio que pasa de generación a generación. Algunas personas han tenido la bendición de haber experimentado en la infancia la sensación de inocencia y de espontaneidad que … Sigue leyendo

MUERTE PREMATURA VS. VIDA SAGRADA

Cuando un amigo se muere a consecuencias de las drogas el palazo que eso supone es descomunal. Todo el amor que uno tiene por él, se siente de golpe y porrazo totalmente desarraigado.

Y por supuesto, da mucho que pensar, además de sentir…

Muchas personas responden a esa muerte con “Qué injusta es la vida”. Y eso me indigna todavía más! Porque la Vida es super justa. 

Lo que es injusto es que personas tan sensibles y con tanta fuerza como este amigo, se metan en un pozo tan hondo que sólo hallen en las drogas o, peor aún, en la muerte su vía de escape.

En mi ciudad (en Euskadi, País Vasco), como en muchísimos lugares de esta tierra dónde se ha mantenido un estado de guerra muy prolongado (Alemania, Irlanda, Israel, Colombia …) las drogas son muchas veces la única alternativa a mano para escapar de una forma de vida, o lo que es peor, una cultura social adaptada a la violencia. Y es justo en estos países donde he tenido la suerte de vivir donde he visto que el consumo de drogas es exagerado. En Colombia hay cientos de niños enganchados a la cola.

Para convivir con la violencia, o sobrevivir a la misma, suele ser necesario desconectarse totalmente de la propia sensibilidad. Esto lleva como consecuencia, desconectarse del alma, por lo tanto, de la vida. Desde ahí, lo que importa ya no es ni el amor, ni los sueños de felicidad, ni los derechos humanos. Lo que importa es sobrevivir. Y cuando uno ya no puede soportar lo que le rodea, busca siempre vías de escape. Ahí la droga es un bálsamo maravilloso. De repente parece que vuelve la alegría, la pasión, las ganas de relacionarse, de vivir, de crear y construir, de ampliar horizontes.

El problema es que pasado el efecto de la droga uno vuelve a encontrarse con su realidad. Despertarse en una hogar donde se mantiene la falta de amor, la ausencia de sensibilidad y comunicación, nos empuja a buscar otra nueva forma de drogarse. Al menos, hasta que llegue el sábado y pueda volver a pirarme a los mundos de Yupi. Es alucinante el consumo de porros a nivel cotidiano que hay en mi ciudad. De adolescentes, desde que nos levantábamos hasta que nos volvíamos a dormir. En la puerta del insitituto, en el café y en la playa. Y lo peor es que en muchos casos, y después de muchos años, muchas personas siguen ahí. Sin levantar cabeza, ni pies.

Como humanos nos quedamos muertos cuando nos rodea la violencia, la falta de amor y sensibilidad, la ausencia de respeto por lo sagrado. Y es ahí cuando lo único que nos puede salvar, es la FUERZA DEL ALMA.

El alma está en permanente contacto con lo sagrado. Es la fuente espiritual. Así que sólo conectándonos con ella podemos sanar los daños y la destrucción sufrida en nuestra parte humana (me refiero a lo físico, a lo emocional y a lo pasional). Comprender lo que realmente está pasando. Que somos seres sagrados en una sociedad enferma y destructiva.

Es esta fuerza y sabiduría del alma la que nos permite poner cada cosa en su sitio. Incluso nos permite colocar la muerte donde procede.

Una muerte prematura es una señal de una falta de impulso vital. Y hasta llegar a la muerte física, hay que tener claro, que han precedido otras muertes. Primero se mueren los ideales, luego el amor, de ahí la pasión y, finalmente, el cuerpo. Con todo muerto, el alma ya no tiene nada más que hacer ahí. Es lo primero que llega, y lo último que se va en la vida de un Ser Humano.

Por eso que es de vital importancia NO PERMITIR QUE NADA SE MUERA (ninguna ilusión, ningún ideal, ninguna pasión, …) y ESTAR COMPLETAMENTE ENTREGADO A SALVAR VIDA. Porque morirnos habiendo dejado un montón de cadáveres, es la peor muerte del mundo. Desde que somos adultos somos responsables de cuidar la vida y no dejarla morir. Aunque no nos hayan enseñado cómo y sean muy pocos los ejemplos que nos rodeen.